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jueves, 27 de febrero de 2014

La fuente Misteriosa

   
Hace muchísimos años de esto.

Como que Granada era musulmana y se la llamaba la perla más rica de Bassora, la ciudad de las mil torres y la sultana de Occidente.

Y como en estos dichos no había exageración, á pesar de ser andaluces, aunque moros, sus propaladores, resultaba que todos querían habitarla y gozar de la hermosura de su cielo y de sus flores.

Y como las hadas, por más que sean hembras, tienen un gusto exquisito, aconteció que muchas dejaron los jardines de Alejandría y las amenas riberas de la soberbia Stambul, para venir á fijarse en los valles granadinos y tomar posesión de sus pintorescos y bellísimos cármenes.

Nada les costó el viaje, pues como seres impalpables, con sus alas de pintada mariposa y sus velos del mismo azul de los cielos, según afirman sabios autores que las han contemplado en esta forma, por supuesto, entre sueños, tomaron el camino, y con su corte de silfos y algún que otro genio que más valía se quedara por allá, pues se ha incrustado en el de cierta señorita que no nombro por prudencia, se posesionaron del Albaicín, de la Alhambra, del Generalife, de los Alijares y de cuantos sitios deliciosos encerraba este nuevo paraíso.

No hubo lugar para todas, pues la hadas abundan, y aunque no comen, ni gastan vestidos, cada una quiere tener su casita, bien en el tronco de un espinoso rosal, bien entre las tupidas ramas de los laureles, ó ya, las más calurosas, entre los límpidos cristales de alguna escondida fuente.

A estas últimas pertenecía el hada objeto de nuestra narración. Cuando no se transformaba en blanca paloma, reflejando en su plumaje los rayos solares; cuando no se escondía entre las hojas de los claveles figurando un lindísimo insecto, ó cuando haciendo de legítima hada no se presentaba como una hechicera huri, impalpable, invisible á los ojos de la materia, pero no á los del alma, colocada, ya en el cáliz de una rosa, ya á la entrada de una amena gruta, causando el eterno penar de los que la contemplaban, que se enamoraban como locos, pues no hay otro remedio para el que ve ó cree haber visto una hada que despepitarse por ella; entonces, decimos, se mostraba en forma corpórea como una bellísima joven algo morena, pero ostentando copiosos rizos negros, unos ojos pardos que hacían más víctimas que algunos pronunciamientos.
Pues bien: en ese valle, que los antiguos llamaron de Valparaíso, que después denominaron de la Salud, por sus puras y aromadas brisas , y donde el Dauro arrastra pepitas de oro, al lado de un accidentado barranco que, descendiendo de los cerros de la Silla del Moro, conducía sus aguas torrenciales á mezclarse con las del río, se descubría en tiempos del desventurado Boabdil una gruta sombreada de espesas mimbres, y á que daba acceso una torcida vereda que empezaba en lo que hoy se llama puente de las Cornetas.

Cuando los disturbios que tanto precipitaron el funesto término de la denominación árabe en España daban treguas á que el pueblo granadino gozase de un momentáneo sosiego, en las plácidas noches de verano, gustaban algunas doncellas moras bajar del Albaicín á llenar su cántaro en un pequeño arroyuelo que se escapaba de la gruta. ¿Era una fuente la que brotaba misteriosa en aquel escondido recinto? ¿Eran filtraciones de las grandes acequias que surtían del precioso líquido las casas de placer de los walíes musulmanes?. Nadie trató de profundizar el misterio; sólo sabían que las aguas eran puras y agradables, y que su bebida producía en las muchachas cierta sensación inexplicable. Así es que la fama del sitio crecía rápidamente, y hasta se hizo punto de reunión para los más constantes amadores. Pero ¡cosa extraña! Unas veces el sabor de la corriente era amargo, otras dulce como la más exquisita miel; ya entonaba el pecho inspirando bélicos instintos, ya una languidez inexplicable desfallecía los más valerosos ánimos. Ora el amante motejado por fiel entre sus compañeros, después de un sorbo del manantial, se volvía huraño y burlador de la que antes era dueña de sus pensamientos; y otras, más de una doncella zegrí, dura como la piedra de Macael, pronunciaba el tierno si al siempre desdeñado Gazul que la imploraba con el búcaro lleno del agua del extraño nacimiento.

Aquello era un pequeño caso de contradicciones y anomalías.

No pasaba jornada sin que vasijas rotas atestiguasen escenas desapacibles entre las jóvenes mahometanas; y muchas veces, restos de negras y suaves trenzas se descubrían entre los espinos, que protestaban no ser suyas aquellas frutas de nueva especie, y lo que es peor, gotas y aún charcos de sangre, mostraban vestigios de mayores desaguisados.

Hubo de intervenir el cadí. Una guardia de robustos negros etíopes tomó posesión de la entrada de la cueva; pero cuando el sueño los rendía, y en las más misteriosas horas de la noche, un genio maléfico, pero en forma de una guapa hembra, se divertía á su costa, y ya amanecían trasquiladas sus lanudas cabezas, ó atados unos con otros en las posturas más ridículas.

Fué necesario acudir á los santones. Trabajo perdido. También los servidores del zancarrón sentían la influencia de aquellos lugares; y en vez de predicar el Corán, escandalizaban á los buenos creyentes ensalzando las formas voluptuosas de una sultana morena. Un alfaquí, más atrevido que los demás y confiado en la virtud de un amuleto traído de la Meca, se atrevió á penetrar en la cueva de donde brotaba el arroyuelo, y aún esperan su vuelta sus discípulos. Únicamente se notó que un formidable buho graznaba melancólico pocas noches después en la tupida copa de un moral.
¿Y cuál era la causa?. La hada, antojadiza y voluble como las de su especie, se divertía en infiltar en la corriente sus alegrías ó sus pesares. Cuando una lágrima de amor caía de sus dulcísimos ojos, aquello era un venero de felicidades : pero cuando un leve contratiempo la importunaba, cuando un rayo de sol indiscreto penetraba en su alcoba de gasa, entonces su llanto de tristura lo ponía todo tan amargo, que sus consecuencias eran duelos y desazones en la concurrencia.

Así es que poco á poco el sitio se fué quedando solitario, y el líquido agridulce dejó de ser receta para los enamorados, que afirmaban que un sér misterioso, pero maléfico, era quien hechizaba las corrientes.

                    
Cuando el estandarte de la cruz se ostentó en el alcázar musulmán, y la fe cristiana extendió su perfume celeste, borrando las creencias del paganismo, hadas, genios y silfos tomaron la sabia determinación de ausentarse, incapaces de resistir el brillo de la enseña de la Redención. Y he aquí que la gruta quedó obstruida y deshabitada, pero las aguas continuaron brotando, y ¡caso singular! con el último calor que las comunicara su moradora. Puras, frescas, claras, pero un tanto agrias al paladar, tal vez por la rabieta que le produjera su forzada marcha, ó quizá por dejar su nombre como memoria eterna, pues según escribió el anciano morabito, que al parecer llevaba el registro civil de aquellas señoras, la turbulenta hada se denominaba Agrilla.


¿Quién de vosotros, lectores granadinos, no ha visitado el sitio á que me refiero? En las hermosas mañanas de Abril y Mayo, y al ponerse el sol en las calurosas tardes de Julio y Agosto, un largo cordón formado por gentes de todos sexos y condiciones sube la empinada cuesta que da acceso á la Fuente del Avellano, tan poética antes y tan olvidada hoy por nuestro Municipio.

Pero no se detienen allí: un fresco callejón sombreado de espesos árboles los conduce á una pequeña plazoleta con un asiento en los costados, y allí reposan en amistoso consorcio, preparándose como medicinal. Y lo es en efecto: niñas ojerosas y pálidas se cambian á poco días en lozanas rosas, y la cura es más cierta si el galán favorecido las acompaña en su paseo. Otras adquieren en aquellos sitios recuerdos imperecederos, si por observar algún efecto de luna se detienen después que las tinieblas han extendido su manto, y no pocos compromisos resultan en los bailes que, en la era cercana á la fuente, se mueven placenteros al són de las guitarras y bandurrias. Y es que el agua aún conserva la bondad por un lado, y la perfidia por otro, que la inspirara el hada, y que según la tradición durará eternamente mientras haya jóvenes de ambos sexos que suban á solazarse en el plácido recinto de la Fuente de Águila.


Nota: se ha respetado en todo momento la grafía del texto original.

Afán de Ribera, Antonio J. Tradiciones, leyendas y cuentos granadinos, Madrid: Tip. De los huérfanos, 1885

miércoles, 26 de febrero de 2014

Carnaval de Jaén.


El pregón del Carnaval de Jaén 2014 correrá a cargo de D. José María Quesada Teruel, Director del Departamento de Matemáticas de la Universidad de Jaén y miembro fundador del Chiricoro del Goya. El acto tendrá lugar el próximo 27 de febrero a las 18:30 en el Salón Mudejar del Patronato Municipal de Cultura.
"El carnaval es un estallido de colores, de música, de ilusión, de fiesta, ... pero es también una explosión de rabia contenida que se traslada a las notas de un pasodoble. Es la voz y el grito de un pueblo que, a través de las letrillas de carnaval, se rebela ante la injusticia, la corrupción, la inoperancia de nuestros políticos, ..."
José María Quesada lleva casi veinticinco febreros dando la murga por las calles de Jaén, siempre de la mano del Chiricoro. Más que una agrupación de Carnaval, el Chiricoro es una gran familia.

Los carnavales de Jaén tienen una tradición que se remonta a seis siglos. Fueron impulsados en su tiempo por el Condestable Iranzo.

La fenomenología religiosa reconoce en el carnaval un periodo festivo de renovación. El pueblo se toma un periodo de desorden con el propósito de volver luego a la normalidad. Hubo por este motivo largas etapas de prohibiciones, por lo que los carnavales no tuvieron siempre el mismo esplendor.

En estos últimos años, a través del Patronato de Cultura, Turismo y Fiestas del Ayuntamiento, se vienen organizando pasacalles, concursos y festejos populares, que han renovado la imagen del carnaval.

A continuación, una breve descripción de algunos grupos que han formado parte de la historia del Carnaval de Jaén.

- "El Cigarrón", 19 años de un grupo con muchísima historia en el Carnaval de Jaén, que tiraron del carro de la escasa afición que siempre ha habido en esta fiesta popular, y que encandilaron a muchos jiennenses con sus coplas desde 1988 hasta 2006. Siempre llevaron ese estilo crítico sobre las cosas de la tierra, acercándose año tras año a los problemas acaecidos en la ciudad del "Santo Rostro". Fue uno de las primeras agrupaciones en la capital en decidirse a salir defendiendo un repertorio carnavalesco, y no precisamente en los tiempos mejores, ya que, por poner un ejemplo, en el 1991, con la Guerra del Golfo, se suspendieron los actos por parte del ayuntamiento, pero estos valientes carnavaleros no dejaron de hacer sus letras, ponerse un disfraz y salir a la calle. Os mostramos parte de la trayectoria que hemos podido recopilar:


"Los Viciosos" 1988
"Bañistas Árabes" 1989
"Plutón Verbenero" 1990
"Normandos a distancia" 1992
"Marchando una de colines" 1993
"Los Sabeores" 1994
"Carnavales a la romana" 1995
"La Basura" 1996
"Fort Cigarron" 1998
"Les Mouaquetegos du sigagón" 2001
"The Cigarron Blues Band" 2005
"Los Cigarrones Argentinos" 2006


- Otro grupo con gran tradición en la capital, es el "Chiricoro del Goya". Nace en el seno del residencial "Goya", de la Avenida de Barcelona en 1992, y hasta día de hoy han llevando sus músicas y letras hasta los jaeneros. Tan solo un año decidieron descansar (2007), pero de nuevo volvieron a las andadas con más fuerzas, y cuerda les queda para rato, lo sabemos de primera mano, y año tras año entra gente nueva que permite que nunca se pierda este genial grupo carnavalesco que ha hecho las delicias de los aficionados lagartos durante tantos años. He aquí su recorrido

- Jaén II. 1992
- Arlequines a gogo…ya. 1993.
- La chirigoya. 1994.
- La gran corrida. 1995.
- Los moro s.o.s. 1996.
- Pa chulis nosotros. 1997.
- Canal Satánico y Vía Celestial. 1998.
- Los tirachinas. 1999.
- Banda guevos entre pitos y flautas. 2000.
- Los cabarejetas. 2001.
- Una de taquitos picantes. 2002.
- Entre pinto y van de mono. 2003.
- Este año damos el cante. 2004.
- Los gafaos. 2005.
- Siquilibraos 2006.
- Los botones coloraos 2008.
- Nos vamos de marcha. 2009.
- Los Pamplinicas. 2010
- Los Tocapelotas. 2011
- Entre cortes y recortes. 2012
- ARRAYAN AIR

- En el año 2000 se crea la Peña Carnavalesca "los J de Jaén", cuando un grupo numeroso de personas, se animaron a disfrazarse en el carnaval que se celebraba en la calle, saliendo también en la cabalgata organizada por el Ayuntamiento de Jaén, pero ese año, ataviados con su disfraz de fichas de dominó, pensaron que sería bueno preparar algunas coplillas para hacer las delicias de los jaeneros, siendo sugeridos, incluso, por el propio Ayuntamiento, a participar en el concurso de agrupaciones de ese año, pero decidieron posponerlo para el año siguiente.
Así fue, comenzaron una nueva etapa donde preparaban sus repertorios, ya con miras a actuar en las tablas del Darymelia. Durante algunos años, este grupo mixto, y el Chiricoro del Goya, fueron los únicos en ser partícipes directos del concurso. Esta fue su trayectoria:

- Efessto Dosmilno. 2000
- Denominación de Origen "Jaén ni Pollas". 2001
- Los €uro Jippies "con J de Jaén". 2002
- Ave Jaén, El tren de la unidad te saluda. 2003
- jjj.fantasmas.uuh. 2005
- En Busca del Conejo Perdido. 2006

En la actualidad son ya 8 las agrupaciones de la capital del Santo Reino. 3 chirigotas (Niete, Pitufo, Ajopringue y la Merced), 3 comparsas (3x4, Femenina y los Lagartos) y el anteriormente mencionado, Chiricoro del Goya.

Todas estas agrupaciones, junto con muchas otras de la provincia, están unidas desde hace pocos años por la “Federación de Agrupaciones Carnavalescas de Jaén”, donde se está trabajando muy duro para que nuestra fiesta, la de todos los jiennenses y jaeneros, podamos seguir disfrutando y creciendo.

viernes, 21 de febrero de 2014

La fuente del caño quebrado.


En la bifurcación de la carretera que lleva al castillo de Santa Catalina se encuentra la Fuente de Caño Quebrado, un lugar que tiene una particular historia.

En tiempos remotos Jaén estaba gobernada por Omar, un hombre inteligente y bondadoso que buscaba lo mejor para sus súbditos. Por esposa escogió a Zoraida, una hermosa mujer venida de tierras lejanas del próximo oriente. Ambos se enamoraron nada mas conocerse,el día de la boda todo fueron lujos, el castillo se iluminó con las grandes hogueras, la ciudad de Jaén se convirtió en una gran fiesta por el enlace. Desde el principio vivieron un amor y una felicidad mas allá de lo normal, eran la envidia de todo Jaén, vivían en el Castillo, y todos sus súbditos estaban encantados del trato que les daba su gobernador y su esposa. Pero un buen día todo cambio de repente.

Una mañana temprano, Omar salió del castillo como acostumbraba todos los días del año para resolver varios asuntos propios de su cargo y saber de su ciudadanía. Pero llegó la noche y Omar todavía no había regresado al castillo. Zoraida, que no estaba acostumbrada a aquella espera, comenzó a inquietarse y según pasaban las horas estaba mas nerviosa, así que ya entrada la noche ordenó a los soldados que comenzara la búsqueda de su marido.

La guardia rastreo todo el monte y bajó a la ciudad en busca del gobernador. Al poco tiempo encontraron el cuerpo ensangrentado y sin vida de Omar, muy cerca del castillo. Recogieron el cuerpo sin vida y lo llevaron al castillo donde esperaba Zoraida. La pena se apodero de la ciudad de Jaén y sobre todo de su amada esposa Zoraida, esta no pasaba minuto que no llorara a su amado, y poco a poco se iba consumiendo, la vida se le iba apagando, hasta que una mañana nublada y gris sobre el castillo, fueron a buscarla a sus aposentos para despertarla, sorpresa fue que no la encontraron en la habitación. Dieron aviso a la guardia del castillo y salieron en su busca, al bajar por la cuesta del castillo la encontraron sin vida, justo en el mismo sitio donde encontraron asesinado a Omar, su amado esposo.

Desde ese momento comenzó a brotar agua del lugar hasta formar un manantial, el mismo que se conoce como Fuente de Caño Quebrado. La gente comenzó a decir que en realidad eran las lágrimas de Zoraida que llora por la muerte de Omar. Incluso ahora hay quien asegura que el fantasma de la mora camina por las salas del castillo, actual museo y centro de interpretación en la actualidad.   

jueves, 20 de febrero de 2014

La Invasión Musulmana en Granada. Ziríes, Almohades y Almorávides.


Invasión Musulmana
Para conocer los motivos que impulsaron a los musulmanes, es necesario consultar la historia del reino visigodo y concretamente la del último rey, Don Rodrigo. En estas fechas los árabes estaban plenamente establecidos en todo el Magreb y habían islamizado a las diferentes tribus bereberes que aquí se encontraban. Muy pronto empezaron a mostrar interés por las ricas tierras de la Península Ibérica y la conquista de las mismas sería cuestión de muy poco tiempo.
La primera incursión la realizó el gobernador musulmán del Magreb central, Musa b. Nusayr, quien en el 710, ordenó una expedición de 400 hombres al mando de un oficial bereber, Tarif, que ocuparía una pequeña isla a la que llamaron Yazirat Tarif (la isla de Tarif) y que todavía hoy coserva su nombre, eso si castellanizado, Tarifa.

La cosa pareció ir tan bien que animó al lugarteniente del mencionado Musa, el también bereber Tariq b. Ziyad, a organizar una gran expedición de 7000 hombres, en su mayoría bereberes, que desembarcaron e instalaron a los pies de una montaña a la que llamaron Yabal Tariq (La montaña de Tariq) y que así mismo conserva también hoy día su nombre castellanizado, Gibraltar.

La presencia de esta numerosa expedición musulmana, a la que se habían sumado nuevos refuerzos bereberes, en el sur constituía un serio peligro para el rey Rodrigo, quien se encontraba en el Norte tratando de apaciguar a los levantiscos vascones. Rápidamente Rodrigo y el ejército visigodo se desplazaron hacia el sur con el propósito de entrar en contienda con Tariq; el enfrentamiento tuvo lugar a orillas del rio Guadalete, el resultado es de sobra conocido: Rodrigo fue estrepitosamente derrotado; con ello se pondría fin al reino visigodo y la Península Ibérica quedaría abierta a la ocupación musulmana.

La conquista de Granada se produce entre los años 711 y 712 y la lleva a cabo un hijo de Musa llamado Abd Al-Aziz que venía de conquistar Lorca, Baza y Guadix. En ese momento se crea el distrito de Ilvira como circunscripción militar y administrativa. La islamización fue bastante rápida aunque es de suponer que debió existir alguna resistencia por parte de la población mozárabe (cristianos en tierra musulmana) y judía; ambas religiones fueron toleradas y sus practicantes simplemente tuvieron que pagar tributos al nuevo régimen.
Más adelante, en el año 755 la costa granadina recibió a Abd Al-Rahman, descendiente de la dinastía de los Omeyas, quien se asentó primero en Loja para luego ser nombrado emir de Archidona y posteriormente emir de Córdoba. Sin embargo su nueva autoridad, con la consiguiente implantaciónd e la dinastía de los Omeyas en Al-Andalus, no fue unánimemente reconocida y en la provincia de Elvira estallaron una serie de rebeliones incitadas por los mozárabes y a las que se unieron los muladíes (cristianos convertidos al islamismo) que se resolvieron por la vía militar. La culminación de estas revueltas es la ocupación de la qasba (alcazaba) de la Sabika que estaba situada en el lugar que ahora ocupa la Alhambra.

Una vez establecido Abd Al-Ramán como califa de Córdoba (Abderramán III) se inicia en la península una larga época de estabilidad durante la cual Córdoba alcanza su máximo esplendor y Granada se mantiene, hasta el año 1031, sumisa al califato.

Ziríes
A principios del SXI, el sistema de gobierno del califato sufre una importante crisis y sus territorios se rebelan y dividen en numerosos pequeños reinos, más de treinta, cada uno de los cuales reclama para sí la legitimidad en la sucesión del califa de Córdoba.
En Granada, se instala la casa de los ziríes que tuvo cuatro reyes hasta el año 1.090 y cuyos principales hitos fueron la elección de de Granada como capital definitiva del reino y la construcción de edificios que demostraran y asentaran esa condición de capital. Entre estos edificios puede destacarse el palacio real de la Casa del Gallo, los baños públicos de Al-Chauza (hoy Bañuelo) o el puente del Cadí que salva el rio Darro. Además construyeron la acequia de Alfacar, que traía agua hasta la capital desde Aynadamar.
Bajo su monarquía también se produjo el primer florecimiento cultural de la ciudad durante el reinado de Ibn Maksan, en el que jugó un papel fundamental el político judío Samuel Ibn Nagrela quien, a la vez, era filósofo, matemático y literato. Sin embargo, el reinado de los ziríes estuvo marcado de fondo por su falta de legitimidad y, en consecuencia, fueron constantes las disputas internas y las intrigas por hacerse con el poder. Fruto de este ánimo fratricida fueron las guerras vecinales, los asesinatos y la persecución y matanza de los judíos granadinos de 1.066.
Almohades Y Almorávides
Al igual que en el resto de reinos de taifas de la península ibérica, el reino de Granada se caracterizó por su debilidad y por las constantes divisiones y luchas internas. Aprovechando esas ventajas, a finales del siglo XI los almorávides del norte de África desembarcaron en la península dirigidos por Yusuf Ibn Tasufin, quien en esos momentos gobernaba um imperio desde Argel hasta Senegal.
Con ciertas simpatías locales que no veían bien el desgobierno de los ziríes y el apoyo de personajes influyentes como el cadí Abu Yafar, Tasufin entra en Granada en el año 1.090 y destrona al último rey zirí, Abd Allah, e integra los territorios de Andalucía Oriental en su imperio, enfrentándose a otras taifas y a los propios reyes cristianos del norte de la península.
A su muerte, los mozárabes granadinos iniciaron serios levantamientos que pusieron en aprietos a su virrey, Alí Ibn Yusuf. Éstos pidieron apoyo al rey de Aragón Alfonso el Batallador quien al frente de sus tropas inició en el año 1.125 una turbulenta correría que le traería desde Valencia a Murcia y desde allí a asaltar y devastar Baza y Guadix, acampar en Diezma, recorrer tierras de Jaén y Córdoba para volver hacia Loja, saquear la Alpujarra y el Valle de Lecrín y finalmente intentar tomar la propia ciudad de Granada. Agotado tras quince meses de correrías y vislumbrando la dificultad de hacerse con la capital, el Batallador regresa a sus dominios mediterráneos y deja expuestos y sin apoyos a los mozárabes que le habían reclamado, lo que les supuso una severísima represión por parte de los gobernantes almorávides.
A la muerte de Tasufin, último de la dinastía almorávide, serán los almohades (hombres de la montaña) los que intenten ocupar el espacio político vacante y, partiendo del norte de África, ocupen de nuevo los territorios musulmanes de península tras doblegar una tras otra a todas las taifas. En concreto, conquistan la ciudad de Granada en el año 1.157.
Pese a la pretendida estabilidad política de los almohades, no faltaron intentos en diversas taifas por recobrar la independencia movidos por intereses locales y poderosas familias despojadas de sus anteriores privilegios. En Granada, el más conocido de estos episodios fue el protagonizado en 1.162 por Muhammamad Ibn Sad quien se enfrentó a los almohades en la sangrienta batalla de La Sabika con colaboración almorávide.
Pese a que los almohades consiguieron imponer cierta estabilidad e incluso frenar el impulso conquistador de los reinos cristianos, la victoria de las huestes cristianas en la batalla de Las Navas de Tolosa en 1.212 suponía la apertura de las vías de acceso hacia Andalucía Occidental y el fin del sueño de Al-Andalus.